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Can Moscas
En el año 1929 Lluís Rodríguez y Elisa Vilaplana fundaron Can Lluís. Antes era un mesón popularmente conocido con el mote de “Can Moscas”, dado que en la puerta había grandes toneles de bacalao fresco que en verano las atraía. Empezaron a servir una cocina casera y popular que hoy en día se ha convertido en la identidad del restaurante.

“Si quiere comer, no tengo pan”
En tiempos de guerra el restaurante no cerró nunca, a pesar de las carencias y restricciones que padecía. Las dificultades para conseguir la materia prima se duplicaban, y a menudo la harina o el vino se hacían pagar más caro. Los propietarios, sin embargo, nunca renunciaron a ofrecer un buen servicio a su clientela, y en el caso de que no lo consiguieran, no quedaba otro remedio que comentar al cliente la situación del día “si quiere comer, no tengo pan” .

La explosión de la bomba – 26 de enero de 1946
Era un mediodía cualquiera. El restaurante estaba lleno hasta arriba. La policía irrumpió en busca de unas personas. Mientras pasaban mesa por mesa, el propietario les seguía iluminando la escena con un ‘petromax’, porque había restricciones de luz. Llegaron a una mesa donde comía una pareja y su hija de cuatro años. “Arriba las manos” les dijeron. La mujer se levantó para ir a buscar el abrigo, de donde sacó una bomba de mano que tira en medio del comedor, provocando la muerte del propietario LLuís Rodríguez y su hijo Fernando. Aún hoy día, en el suelo del comedor, se puede ver el impacto. El cuadro de cerámica sobre la tabla 4 recoge este testimonio, firmado por Manuel Vázquez Montalbán.

Rumba catalana
Lluís Rodríguez Vilaplana y su hermana Elisa se hacen cargo del restaurante, en la ausencia de su padre. Se prolonga una etapa de integración del restaurante en el barrio, gracias a la personalidad festiva y alegre de los jóvenes propietarios. La gran amistad de LLuís con Peret y la comunidad gitana del barrio se hace patente en numerosas manifestaciones musicales y culinarias en el restaurante. Asimismo, la afición del propietario por el fútbol inaugura una etapa de reuniones de jugadores del Barcelona en Can Lluís.

La cocina de los jóvenes
La tradición familiar y casera de la cocina se consolida gracias a la participación de Carmen Abella – mujer de LLuís – tal como había hecho anteriormente la fundadora Elisa Vilaplana y como hará posteriormente Júlia Ferrer junto a Ferran Rodríguez, haciendo posible la tercera generación de restauradores de Can Lluís.

Las cigalas
En 1965 Ferran Rodríguez entra a trabajar en el restaurante. Sólo contaba dieciséis años. Su juventud provocaba comentarios picantes en el mercado de San Antonio. Las pescaderas le ofrecían: “cigalas como la tuya”.

Años setenta
Tiempo de cambios, tanto para la dirección del restaurante como para la sociedad catalana. Ferran se hace cargo del restaurante y paralelamente crecen los movimientos de protesta contra el régimen. Cada vez más la cultura se hace en catalán. Can Lluís se apunta y es uno de los primeros restaurantes de Barcelona que hace la carta en catalán. Los artistas comienzan a reunirse en el restaurante: Joglars, Dagoll-Dagom, La Trinca, Terenci Moix, el Grupo de Periodistas de Barcelona, Ovidi Montllor, la Gauche Divine… Desde sus comedores se emiten programas de radio en directo, se hacen ruedas de prensa, entrega de premios y presentaciones. Can Lluís comienza a vivir sus mejores noches y Ferran las testimonia en el Libro de Firmas, todo un compendio de personajes y anécdotas de la época. Esta tradición aún continúa hoy día.

“Can Lluís se ha hecho pequeño”
Dado que las colas de espera para cenar en Can Lluís cada vez eran más largas, el restaurante se amplía en un proyecto conjunto de Fernando Rodríguez, Xavier Rodríguez y Ferran Agüir – quien tiempo después se establecerá por su cuenta creando el Racó de l’Agüir. Los tres fundan Els Ocellets, ubicado en el mismo barrio, a 50 metros de Can Lluís. El restaurante abre bajo las mismas directrices y se consolida rápidamente como uno de los mejores restaurantes, en aportar novedades a la cocina tradicional.

75 aniversario de Can Lluís (1929-2005)
Tres generaciones de restauradores han conseguido mantener un ambiente familiar y cercano en sus comedores a lo largo de todo este tiempo, un tiempo que ha caminado paralelamente con la historia de nuestra ciudad. Can Lluís ha existido por el gusto de todos aquellos que se han reunido en sus mesas… Todos aquellos atraídos por los cuadros de sus paredes sobre el papel de fumar, por el balcón del comedor de arriba, por sus camareros con elásticos y delantal hasta los pies, por el placer de sus platos y de su cocina de mercado. Por encima de todo, Can Lluís permanecerá abierto mientras el calor de sus fogones llegue al corazón de todos aquellos que quieran disfrutar de una buena mesa sintiéndose como en casa.

Reportaje “Viure Cada Día” de Julià Peiró
Histórias y curiosidades del Restaurante Can Lluís contadas de la mano de Ferran Rodríguez en un reportaje ágil de Julià Peiró para el programa Viure Cada Día (en Catalán).

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